Juan Alfonso Walter nacio en Colonia San Jose, La Pampa, el 12 de diciembre de 1936. Ingresó al Seminario de la Congregación Salesiana de Fortín Mercedes en 1947. Ordenado sacerdote en setiembre de 1963 se apartó de la Orden y pasó a desempeñarse como sacerdote en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima en el barrio de la Perla, en Temperley.
Fue uno de los sacerdotes que firmó inicialmente el Mensaje de los Sacerdotes del Tercer Mundo, el 13 de diciembre de 1967.
Jamás recibió notificación oficial de su separación de la vida institucional de la Iglesia, funciones que dejara de desempeñar por propia decisión en 1971.
Desde entonces y hasta sus últimos días en este plano terrenal, fue un militante social involucrado en reivindicaciones barriales de Lomas de Zamora. Al respecto se explaya Juan en el libro "Conurbano Sur 1960-1978" de Daniel Pacero y Carlos Escobar: "tiempo después de haber tomado esa determinación de dejar el Ministerio, por lo cual no fuí suspendido, decidí casarme: "si vivo como un hombre común, lo lógico es que forme un hogar como un hombre común".
En la Perla, aquel cura de Fátima se involucró en el trabajo barrial. En ese tiempo Juan vivió con el barrio el dolor por la desaparición en dictadura de Pablo Musso, reconocido dirigente social de la zona. También allí comenzó su compromiso con el tema del agua, en aquella manifestación histórica y multitudinaria por el pozo de Primera Mitre y Condarco que no le gustó nada al Intendente de facto de ese entonces.

LA COMISION INTERBARRIAL DE INUNDADOS
Años mas tarde, Juan se traslada junto a su familia a Barrio Laprida. Con los hijos que nacieron de su matrimonio atendieron un kiosko de venta de diarios y revistas, ubicado en Portela y José Verdi. Las inundaciones de este barrio y otros linderos (Nocito, Villa Independencia, Los Generales, El Faro, Santa Marta, entre otros) eran recurrentes por "encontrarse en un pozo", se recuerda a la gente trasladándose en botes y gomones para salvaguardar algunas de sus pertenencias o llevarlas a lugares más elevados.
Lo que colmó el vaso y la paciencia de los vecinos promediando la década del 80, fue la "Obra Hídrica de la Cuenca de Boquerón", un error garrafal del intendente de entonces Hugo Toledo, que lo que hacía era trasladar con mayor velocidad el agua del centro de Lomas de Zamora hacia los barrios. Cuando se anunció esta obra hubo cortes de Camino Negro, quema de neumáticos y masivas movilizaciones de vecinos hacia esta arteria exigiendo la presencia del intendente y su secretario de Obras Públicas De Simone.
El acuerdo fue parar las obras y acordar reuniones en el palacio municipal entre el ejecutivo y los vecinos, que ya se iban perfilando en organización, compuesta por fomentistas y una pujante Juventud Peronista nucleada en la Mesa Interbarrial Peronista, que no dudó un instante en acompañar el reclamo de los vecinos en contra de las estructuras partidarias.
Hubo dos hechos que propiciaron la organización de los distintos barrios, la articulación entre militantes políticos (que no hacían gala de la cuestión partidaria), dirigentes sociales nucleados en sociedades de fomento y comisiones vecinales, y la figura de Juan Walter emergiendo como síntesis y conducción de esa lucha:
1) Se desconocieron los acuerdos y la empresa que ganó la licitación de la obra comenzó la rotura del pavimento de la calle Boedo y el cavado del canal, lo que produjo la inmediata movilización de vecinos e integrantes de la Interbarrial Peronista que se trabaron en una batalla campal con una cincuentena de trabajadores que tenían la expresa orden de "romperle la cabeza a quienes los molesten en su trabajo". La desición de la empresa era avanzar o avanzar, esto terminó con complicidad policial y varios integrantes de la Juventud Peronista presos, lo que se tradujo en la solidaridad de los barrios con quienes injustamente y defendiendo los intereses de los vecinos, terminaron tras las rejas.
2) A poco de construirse el primer tramo del canal y algunos conductos aguas arriba, es decir en el centro de Lomas de Zamora, se produjo una lluvia de menor intensidad que otras, pero que causó una inundación mucho mayor, lo que dio la razón a los vecinos: TODA OBRA HIDRAULICA DEBE COMENZARSE AGUAS ABAJO, DE LO CONTRARIO EL EFECTO ES QUE LAS ZONAS MAS BAJAS SE INUNDAN CON MAYOR RAPIDEZ.
Estos hechos y las reuniones semanales que en principio se realizaron en la Sociedad de Fomento de Barrio Laprida para rotar luego en las entidades de los distintos barrios, terminaron por conformar la Comisión Interbarrial de Inundados que nucleó en principio a todos los barrios aledaños al Arroyo del Rey. Los vecinos planteaban la limpieza y canalización del "meandro" próximo a la rivera de Puente La Noria, la Planta de Bombeo en Barrio Laprida y el reservorio de agua, además de obras de saneamiento y limpieza de desagües en los distintos barrios.

EL FORO HIDRICO
Con el tiempo, la Comisión Interbarrial de Inundados dio un salto en calidad, nucleando a vecinos de barrios linderos al Arroyo Las Perdices en Lomas Este y al Arroyo Unamuno en Cuartel Noveno, nació así el Foro Hídrico de Lomas de Zamora, que con la conducción participativa y democrática de Juan Walter, consensuando, limando asperezas naturales de todo grupo humano, hizo realidad la construcción de la planta de bombeo y el reservorio de agua que -en forma más que merecidad y reivindicatoria de la militancia en funcion social- desde este sábado 23 de Abril, a instancias del Poder Ejecutivo y el Concejo Deliberante local, llevarán el nombre de JUAN ALFONSO WALTER, así con mayúsculas.
La conjunción de una larga experiencia en trabajo social, el conocimiento del espíritu humano y la entrega sin exigir nada a cambio que produce esa magia en las relaciones personales, que esgrimía y aportaba Juan Walter a la Comisión Interbarrial de Inundados, sumados a la frescura militante, el idealismo y el compromiso de dirigentes políticos de base recién instaurada la democracia, logró esa capacidad movilizadora de los vecinos en resguardo de sus propios intereses. Nada fue gratuito, todo fue producto de la lucha de quienes muchas veces estaban un paso adelante de las autoridades, alertando sobre errores o proponiendo soluciones con el asesoramiento técnico de ingenieros o facultativos, como quedó demostrado con la ineficacia de la obra de Boquerón.
Este pedacito de historia nos refresca la memoria con un aire alentador que nos dice que la participación de los vecinos, aún por momentos en instancias de confrontación, sumado a un estado que escuche, aún por momentos sordo o vacilante, puede ser la fórmula para avanzar en una mejor calidad de vida para la comunidad; en el caso del problema hídrico que padecía Lomas de Zamora, LO FUE, y también con mayúsculas.
Alejandro Lopez | Faro Noticias
Con la colaboración de Luis Torres
E información del libro "En el Conurbano Sur 1960-1978"
de Daniel Pacero y Carlos Escobar
de la Editorial Planificación y Entendimiento.