miércoles 26 de enero de 2022 - Edición Nº1148

Cultura | 15 dic 2021

POR SOL MAZUR

Emily Dickinson, la poeta rescatada

Fue una de las primeras mujeres en la historia a quien se le reconoció su trabajo como poeta , pilar y referente de la poesía a nivel mundial.


Nació en una familia de abolengo de Nueva Inglaterra: sus ancestros habían llegado en la primer ola de inmigrantes puritanos a Estados Unidos y fueron adquiriendo, generación tras generación, puestos importantes para la sociedad.


Su padre, Edward Dickinson, fue abogado de la Universidad de Yale, juez en Amherst –ciudad natal de la poeta–, representante en la Cámara de Diputados de Massachusetts, senador en la capital del Estado y representante por el estado de Massachusetts en el Congreso de Washington. Además fundó la línea ferroviaria Massachusetts Central Railroad y el Amherst College, una escuela de pregrado que sigue siendo famosa por su alto nivel de exigencia.


La poeta, nació el 10 de diciembre de 1830, treinta años antes de que comenzara la Guerra de Secesión, en la que se luchó, principalmente, por acabar con la esclavitud.


La enseñanza puritana, la lucha entre posturas políticas y la influencia social que tenía la familia Dickinson en el noreste del país fueron aspectos  que quedaron plasmados en la obra de la poeta. Como si fuese una esponja que todo lo absorve y lo transforma, materializándolo en las líneas que serian su obra venidera, su sello personal. 


Fue su hermana menor, quien se dedicó a publicar sus obras, ya que para ella no eran relevantes. Sin embargo, ¡hoy resultan indispensables para entender la poesía contemporánea! 

 

Este es uno de sus poemas (y mi preferido) 

292
Si el Valor te abandona
Vive por encima de Él
A veces se apoya en la Tumba,
Si teme desviarse
Es una postura segura
Nunca se equivocó
En esos brazos de Bronce
Ni el Mejor de los Gigantes
Si tu Alma tiembla
Abre la puerta de la Carne
La Cobarde necesita Oxígeno
Nada más
¡Yo, cambiar! ¡Yo, transformarme!
¡Yo, cambiar! ¡Yo, transformarme!
¡Pues lo haré, cuando en la Colina Eterna
Crezca una Púrpura más Pequeña 
Al atardecer, o un brillo inferior
Vacile en la Cordillera 
En el mejor cierre del Día!
No es que el morir nos duela tanto 
Es el vivir lo que nos duele más 
Pero el Morir, es un camino distinto 
Una variedad detrás de la Puerta 
La Costumbre Sureña, del Pájaro 
Que antes de que lleguen las heladas 
Acepta una Latitud mejor que
Nosotras.
Somos los pajaros, que se quedan.

 

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Emily y su portentosa imaginación eran muy populares. Una condiscípula escribió que «Emily siempre estaba rodeada en los recreos por un grupo de niñas ansiosas de escuchar sus relatos extraños y enormemente divertidos, siempre inventados en el momento».


Con este legado, Emily, de quien muy poco se conoce y que aún hoy sigue siendo una historia en la que se siguen uniendo sus piezas, tal vez para nunca completarse, pero sí reconstruirse en nuestros dias, como una mujer joven que supo plasmar en tinta y papel, emociones anuladas por un tiempo lejano y gris, en donde sentir no es que no se permitiera, sino que muy poco se conocia; la introspeccion, el para adentro, lo que no no se conoce da siempre miedo. La poeta eterna, nos trae una bocanada de vida; que sea el tiempo que sea, siempre es una oportunidad de poder crear. Mas no sea, para uno mismo.

Por Sol Mazur | Faro Noticias

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