jueves 29 de julio de 2021 - Edición Nº967

Cultura | 16 jun 2021

HOLISTICA

La bestia: sus armas y sus generales

En esta oportunidad, trascribo un capítulo de mi próximo libro que aún no tiene nombre, se trata de la continuación de “666, El Último ataque de la Bestia” y en él se narran los planes de la Bestia y los sucesos posteriores al desenlace de la última batalla. Me pareció oportuno exponerlo en este espacio por similitudes que me pareció encontrar con algunas situaciones actuales.


Por José María Caracuel

“El alma humana tiene la capacidad de los sentimientos más nobles tanto como de los más reprobables, es un material maleable, puede ser tan divina como demoníaca, según su desarrollo y los resortes que la guían, puede hacer que las personas se enrolen en las fuerzas de la luz o de la oscuridad. Las influencias que actúan sobre ella son tan sutiles y elaboradas que penetran fácilmente en sus sitios más débiles, desprotegidos o vulnerables.

Por estas razones es que las armas preferidas de la Bestia son la ignorancia y el odio… Y es un especialista en su propagación.

El odio es una de las fuerzas más terribles que la Bestia diseminó en el mundo, supera cualquier otra debilidad humana: el egoísmo, la envidia, la ambición, el miedo a la muerte. Cuando se apodera de un individuo lo convierte en una herramienta de destrucción aunque para lograr su objetivo provoque su propia desgracia. Con ese enorme poder del odio la Bestia enciende el fanatismo que aplasta la razón y el afecto. Quien cae en sus garras, está perdido y sin capacidad para reconocerlo.

La ignorancia es la tierra más fértil para hacer germinar la semilla del odio, conduce a rechazar el juicio correcto y el desarrollo de sentimientos cordiales; a negar en forma neurótica cualquier argumento que se oponga a lo que se quiere creer.

El ser humano sumido en la ignorancia es débil e irresponsable; los dirigentes egoístas, ambiciosos y  carentes de moral utilizan la propaganda para arruinarlos con el veneno de sus ideas.

La Bestia sabe muy bien de que se trata, es por eso que entre los generales de sus ejércitos se encuentran cantidad de comunicadores, especialistas en crear confusión e irritación. Siempre reclutó canallas inteligentes e inescrupulosos para sus fines. Así fue como Goebbels apuntaló a Hitler, así es como Héctor Imán fue entronizado como Zar en el universo de las comunicaciones, al servicio de su amo,  para ejecutar sus planes y bendecir o calumniar dirigentes según sus directivas.

Las conspiraciones internacionales, las atrocidades del populismo, las vacunas que matan, los chips intravenosos y otros disparates que no superarían el más burdo filtro de la razón, son difundidos y popularizados merced a sus artes. El nivel de enajenación mental que logran es de la misma magnitud que el que obtuvieron durante la Inquisición o el auge del nazismo.

Después de la última derrota y en retirada, después de haber escarmentado a los responsables del fracaso, el alfil que le quedaba sobre el planeta a la Bestia era Imán; y su tarea era extremadamente delicada, debía instalar un nivel de enajenación descomunal en la opinión pública, aturdir las mentes de la gente hasta que fueran incapaces de elaborar razonamientos coherentes, de percibir sus limitaciones y pudieran repetir argumentos desquiciados sin la menor reflexión. Conducir al delirio a grandes cantidades de personas, fanatizarlas y luego presentarles a los enemigos que deben combatir; sin piedad y sin escrúpulos.

Un trabajo lento, pero meticuloso y constante, paciente, sin apuros… tenían muchos siglos por delante para llegar al resultado… Ya había dado resultado en tiempos pasados, pero esta vez el plan era mucho más ambicioso: hacia el año 2664, por lo menos la mitad de la humanidad debía estar en estas condiciones.”

Hasta acá el proyecto que estoy escribiendo, espero que les haya gustado. Aunque no sea necesario aclaro que se trata de una novela de ficción, todo es fantasía, cualquier parecido con la realidad…

José María Caracuel | Licenciado en química. escritor y psicólogo holístico

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