miércoles 14 de abril de 2021 - Edición Nº861

Política | 24 mar 2021

memoria

El rol del peronismo en las largas luchas populares por los Derechos Humanos

El peronismo, tuvo un rol protagónico en la vida del país desde el 17 de octubre de 1945 en que tuvo su bautismo de fuego y se generó el movimiento de masas más grande de Latinoamérica, liderado por el General Perón. Sufrió en carne propia la violencia genocida de los sectores antipopulares que utilizaron a la Fuerzas Armadas como bastión de proa para terminar con las conquistas sociales y un país en desarrollo.


Sin embargo, el rol del peronismo es muchas veces puesto en duda a la hora de hablar de Derecho Humanos, obviando el largo período desde el golpe de estado de 1955 cuando comenzaron 18 largos años de proscripciones para esta fuerza política, y su posterior ejercicio del poder entre los períodos 1973-1976, veamos la incidencia del movimiento desde el último período de la dictadura militar y la restauración de la democracia en 1983. 

LUCHE Y SE VAN
El 16 de diciembre de 1982 se transformó en un día histórico, donde se asestó el golpe final a la dictadura cívico-militar que venía asolando al pueblo, su economía y desarrollo productivo desde 1976, con el fatal saldo de 30 mil detenidos-desaparecidos. 

Durante esa jornada, decenas de miles de argentinos, mayoritariamente encolumnados en los gremios de la CGT y la Juventud Peronista, junto a organismos de Derechos Humanos y la Multipartidaria, realizaron la denominada «Marcha por la Vida», donde hicieron retroceder como nunca antes a las fuerzas represivas del Ejército y la Policía Federal, y hasta casi toman por asalto la Casa Rosada. Ese día de resistencia y lucha, caía muerto por balas policiales el obrero metalúrgico salteño de 28 años, Dalmiro Flores

JUICIO Y CASTIGO
Con el advenimiento de la democracia, había distintas posturas en relación al juzgamiento de los integrantes de la dictadura militar. En mayor o en menor medida, el conjunto de las fuerzas políticas y sociales coincidían en "Juicio y Castigo" a los culpables.

A la par, se escribía el libro "Nunca Más" en el cual se recogían testimonios de detenidos, familiares de desaparecidos y víctimas de la dictadura militar, para esto se había formado la CONADEP, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, que investigaba los delitos de Lesa Humanidad, y estaba constituida por personalidades de envergadura, juristas, escritores, científicos y representantes del Congreso de La Nación. 

El presidente Raul Alfonsín proponía al comiezo de su mandato, promediando el año 84, las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, a la vez que se inició el Juicio a las juntas militares, un hecho casi inédito en el mundo, que contaba con el aval mayoritario de la población.  

La Ley de Punto Final fue promulgada el 24 de diciembre de 1986 por el entonces presidente Raúl Alfonsín, y estableció la paralización de los procesos judiciales contra los imputados de ser autores penalmente responsables de haber cometido el delito de desaparición forzada de personas durante la dictadura.

La Ley de Obediencia Debida estableció una presunción de que los delitos cometidos por los miembros de las Fuerzas Armadas cuyo grado estuviera por debajo de coronel (en tanto y en cuanto no se hubiesen apropiado de menores o de inmuebles de desaparecidos), durante el terrorismo de Estado y la dictadura militar no eran punibles, por haber actuado en virtud de la denominada «obediencia debida» (concepto militar según el cual los subordinados se limitan a obedecer las órdenes emanadas de sus superiores).

Adolfo Perz Ezquivel, Premio Novel de La Paz junto al Padre Luis Farinello 

Si bien algunos interpretan que esta última Ley promulgada luego de los levantamientos carapintadas, obedeció a presiones de este sector militar, ya Alfonsín lo había anunciado con anterioridad a esas revueltas al pronunciar un discurso en la ciudad bonaerense de Las Armas. También había incorporado en su campaña electoral de 1983, la idea de la "obediencia debida" exculpando a cuadros intermedios de las Fuerzas Armadas, con esto quedaron en Libertad Alfredo Aztis y Luciano Benjamín Menendez, figuras emblemáticas del terrorismo de estado.

Ante estas perspectivas recien iniciada la democracia, el peronismo tuvo un rol fundamental en la construcción de políticas en defensa de los derechos humanos. Sus militantes acompañaron y dinamizaron las organizaciones de Madres de Plaza de Mayo y Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas, las de más peso por ese entonces. Se organizaron además de actos políticos y movilizaciones, actividades, espectáculos, recitales, con el objetivo de recaudar fondos o visibilizar su lucha.

La Juventud Peronista, en el plano político, fue un agente dinamizador del MOJUPO, Movimiento de Juventudes Políticas que aglutinó hasta la radical Franja Morada. La consigna al principio fue "JUICIO Y CASTIGO" a los culpables, y se realizaron decenas de marchas multitudinarias por el centro de la ciudad de Buenos Aires, que aglutinaban a organismos de Derechos Humanos, partidos políticos y sindicatos. Reinstaurada la democracia, era conmovedor ver por decenas de cuadras las columnas de la JP marchando, el sector más golpeado había resistido a la dictadura. 

NI OLVIDO NI PERDON
Sectores de izquierda, el PC, MAS, PI, PCR, junto a la Juventud Peronista, constituían el sector más duro que veía en la figura de Alfonsín una claudicación ante las leyes de "Pacificación Nacional". Nació así la consigna "NI OLVIDO NI PERDON" a los militares genocidas. 

En 1989 y en 1990, Carlos Menem firmó una serie de decretos en los que indultaba a civiles y militares condenados por delitos durante la dictadura militar, mediante los que fueron liberadas más de 1200 personas. Entre los indultados se encontraban todos los jefes militares procesados que no habían sido beneficiados por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

A partir de diciembre de 1986, fecha en que se empezó a perfilar una política de concesiones hacia los responsables del genocidio, la lucha por Verdad y Justicia no cesó, organizaciones, barriales, culturales y de mayor envergadura fueron surgiendo instalando en la memoria colectiva de nuevas generaciones, el recuerdo de un pasado de impunidad y violación de derechos que necesitaba ser reparado. Si bien en algunas ocasiones las estructuras del Partido Justicialista hicieron la vista gorda en pos de acuerdos políticos y necesidades coyunturales, el grueso de los dirigentes peronistas siempre mantuvieron una posición dura en relación al juzgamiento de los militares, y el movimiento acompañó desde sus bases toda acción en defensa de los derechos humanos.

JUICIOS POR LA VERDAD HISTORICA 
En 1998 se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, Carmen Aguiar de Lapacó, y alegó que el Estado argentino vulneraba el derecho a la verdad y el derecho a la justicia, debido a que las llamadas «leyes de impunidad» y el perdón presidencial no podían ser invocados para impedir también la determinación de lo ocurrido con Alejandra Lapacó y el destino final de su cuerpo.

Con este antecedente, en marzo de 2001, el juez federal Gabriel Cavallo declaró por primera vez la nulidad de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida afirmando que eran incompatibles con las obligaciones internacionales asumidas por el Estado argentino.

En agosto de 2003, se promulgó la ley 25 779, que anula las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida. Además, la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucionales los indultos concedidos por el expresidente Carlos Menem, lo cual quitó la última traba legal a la realización de los juicios.

Ese año, luego de la anulación de las llamadas «leyes de impunidad», los diferentes fiscales comenzaron con las investigaciones de los hechos, pero las causas que involucraban a los indultos presidenciales se vieron frenadas hasta el año 2006.

En 2005, bajo la presidencia de Nestor Kirchner, comenzaron a formularse los pedidos de elevación juicio de las diferentes causas. Los "Juicios por la Verdad Histórica" se llevan a cabo desde el año 2007 a lo largo de todo el país, y constituyen el fruto de la lucha de todo un pueblo sin distinción de banderías políticas

Si bien sería injusto adjudicar a un partido político el mérito de esta conquista, tan injusto sería desconocer el enorme y fundamental aporte del peronismo a la lucha contra la dictadura militar primero, y por Verdad y Justicia después. Basta recordar la consigna del "LUCHE Y SE VAN" que logró movilizar al conjunto de las estructuras políticas, sindicales, sociales, y sectores *eclesiásticos, que dieron origen a esa histórica marcha del 16 de diciembre de 1982, que citáramos al principio.

* Nota: Si bien la jerarquía de la Iglesia Católica en muchos casos fue cómplice de la dictadura militar, es importante destacar el grado de compromiso de muchos sacerdotes católicos tuvieron con la defensa de los derechos humanos y las libertades democráticas, por citar algunos Monseñor Angelleli y los curas Palotinos, quienes fueron víctimas mortales de la dictadura; y los obispos Jaime De Nevares, Hesayne y el Padre Luis Farinello, figuras fundamentales en el regreso a la democracia y el juicio a los genocidas.

Alejandro Lopez | Faro Noticias

Fuentes consultadas:
https://infobaires24.com.ar/16-diciembre-1982-dia-la-cgt-la-juventud-peronista-casi-toman-la-casa-rosada/
https://www.cultura.gob.ar/que-es-la-conadep-9904/

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