Una aplicación web desarrollada por científicos del CONICET y el INTA permite analizar cómo los fenómenos de El Niño y La Niña pueden afectar el rendimiento de los principales cultivos extensivos de la Argentina, con información específica para distintas regiones y departamentos del país.
La herramienta, denominada AgroENSO, es de acceso libre y reúne información histórica correspondiente a los últimos 35 años. Su objetivo es estimar la relación entre las diferentes fases del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y el comportamiento de los cultivos.
La plataforma combina datos climáticos con registros oficiales de rendimiento de maíz, soja de primera, soja de segunda, trigo, cebada y girasol, permitiendo observar que la respuesta de los cultivos frente al ENOS no es igual en todo el territorio argentino.
A nivel nacional, los efectos más marcados se concentran en los cultivos de verano, especialmente maíz y soja. En cambio, trigo, cebada y girasol no presentan una respuesta climática significativa cuando se analiza el promedio general del país.
Sin embargo, los especialistas advierten que esos promedios pueden ocultar importantes diferencias entre regiones.
En el caso del maíz, por ejemplo, Entre Ríos aparece como una de las zonas más sensibles al fenómeno, mientras que en otras regiones, entre ellas el sudeste bonaerense, el Noroeste Argentino (NOA) y el Noreste Argentino (NEA), la señal de influencia del ENOS no resulta significativa.
“La herramienta es importante para conocer cuál puede ser el impacto de El Niño en cada uno de los departamentos o regiones de Argentina”, explicó Juan Pablo Monzón, investigador del CONICET y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Según detalló el especialista, a nivel nacional se observa que El Niño suele tener un efecto favorable sobre el rendimiento de los cultivos de verano, mientras que La Niña puede generar un impacto negativo, aunque la intensidad de esa relación depende de cada zona productiva.
El valor de AgroENSO radica precisamente en poder llevar ese análisis a una escala territorial más precisa y transformar los registros históricos en información útil para la toma de decisiones.
De esta manera, los productores pueden utilizar los datos para definir con mayor precisión las fechas y proporciones de siembra de maíz, anticipar estrategias logísticas en sectores susceptibles a inundaciones o determinar si el fenómeno ENOS tiene una influencia relevante sobre su área de producción.
La herramienta busca así aportar información climática y productiva para mejorar la planificación agrícola y reducir la incertidumbre asociada a la variabilidad del clima.