sábado 01 de agosto de 2026 - Edición Nº2796

Actualidad | 31 jul 2026

CAMBIO CLIMÁTICO Y CRISIS AMBIENTAL

La ONU alerta sobre el deterioro acelerado de los océanos y advierte por el futuro de las costas

El tercer informe mundial sobre el estado de los océanos advierte sobre el impacto creciente del cambio climático, la contaminación por plásticos, la pérdida de biodiversidad y la sobreexplotación de los recursos marinos. El aumento del nivel del mar y el retroceso de las costas aparecen entre las principales amenazas para las próximas décadas.


 

 

 

Los océanos atraviesan uno de los períodos más críticos de las últimas décadas. Así lo advierte la tercera edición del World Ocean Assessment, una evaluación científica impulsada por las Naciones Unidas que reúne el trabajo de cientos de especialistas internacionales y analiza el estado de los ecosistemas marinos a nivel global.

El informe señala que los mares están sometidos a una presión creciente como consecuencia de la combinación del cambio climático, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y la explotación intensiva de los recursos marinos. Según los expertos, estos factores actúan de manera simultánea y están alterando el equilibrio de los ecosistemas, reduciendo su capacidad para brindar servicios esenciales para la vida en el planeta.

El océano cumple un papel fundamental en la regulación del clima mundial, ya que absorbe una parte importante del dióxido de carbono presente en la atmósfera, distribuye el calor a través de las corrientes marinas y tiene influencia sobre las precipitaciones, las sequías y los patrones de viento.

En este sentido, el especialista Pablo Sánchez-Jerez, de la Universidad de Alicante, uno de los científicos que participó de la evaluación, destacó la relación directa entre la salud de los océanos y el bienestar de las sociedades, debido a que los mares también constituyen una fuente fundamental de alimentos y recursos económicos para millones de personas.

Microplásticos: una amenaza para miles de especies

Uno de los principales focos de preocupación señalados por el informe es la contaminación por plásticos. Los investigadores advierten que la presencia de microplásticos ya genera impactos sobre más de 4.000 especies marinas, entre las que se encuentran pequeños organismos, peces, aves y mamíferos.

Ante este escenario, el documento plantea la necesidad de reducir la producción y el consumo de plásticos, impulsar materiales alternativos, mejorar los sistemas de reciclaje y limitar el uso de productos descartables para evitar que nuevos residuos lleguen a los océanos.

El avance del nivel del mar pone en riesgo a las zonas costeras

Otro de los datos destacados por la evaluación está relacionado con el aumento del nivel del mar, que continúa acelerándose. Según el informe, mientras antes de 2015 el incremento era inferior a los 2 milímetros anuales, en 2023 llegó a 4,3 milímetros por año, una tendencia vinculada principalmente al calentamiento de los océanos y al derretimiento de los hielos.

Las proyecciones generan especial preocupación para las regiones costeras. De acuerdo con el documento, para 2050 una parte significativa de las zonas costeras de baja altitud podría experimentar un importante retroceso, aumentando la exposición de millones de personas a inundaciones, tormentas y pérdida de territorio.

La situación también representa un desafío para localidades ubicadas frente al mar, que deberán reforzar sus estrategias de adaptación y prevención ante el avance de la erosión y el aumento de los eventos climáticos extremos.

Preocupación por el futuro de los polos

El informe también advierte sobre la disminución sostenida de la superficie de hielo en el Océano Ártico y sobre los cambios registrados en el Océano Antártico.

Las proyecciones científicas apuntan a que el Ártico podría atravesar veranos prácticamente sin hielo hacia mediados de este siglo, un escenario que tendría consecuencias sobre los ecosistemas polares, las especies que dependen del hielo y la regulación climática global.

La reducción de las masas de hielo también podría modificar las corrientes oceánicas, la distribución del calor y las condiciones de navegación en distintas regiones del hemisferio norte.

La protección de los océanos, una prioridad global

Frente a este panorama, Naciones Unidas plantea que la conservación de los océanos debe ocupar un lugar central en las políticas ambientales internacionales. La salud de los mares está directamente vinculada con la seguridad alimentaria, la biodiversidad, la economía y la estabilidad climática.

El informe también destaca el crecimiento de la acuicultura como fuente de proteínas para una población mundial en aumento, aunque advierte que su expansión deberá realizarse bajo criterios de sostenibilidad para evitar nuevos impactos sobre los ecosistemas.

En materia energética, el documento analiza los posibles efectos ambientales asociados al crecimiento de distintas fuentes de generación y resalta la necesidad de avanzar hacia modelos que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles.

Las conclusiones del World Ocean Assessment reflejan que la crisis de los océanos ya no puede ser considerada únicamente un problema ambiental. El deterioro de los mares tiene consecuencias directas sobre la alimentación, la economía, las ciudades costeras y la vida cotidiana de millones de personas.

Los especialistas sostienen que todavía existen herramientas para reducir el impacto mediante políticas de descarbonización, protección de áreas marinas y reducción de la contaminación. Sin embargo, advierten que demorar las decisiones podría acelerar los cambios y hacer cada vez más difícil revertir sus consecuencias.

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