A los que conozco y a los que todavía no tengo el gusto de conocer. A los amigos, a los colegas y a esos locos lindos que eligieron enamorarse de la radio.
A los que un día soñaron con hacer un programa... y fueron por ese sueño hasta hacerlo realidad. A los que hablan con el micrófono, pero sobre todo con el corazón.
A los que madrugan cuando todos duermen, a los que hacen compañía en una noche larga, a los que informan, hacen reír, emocionan y, sin darse cuenta, forman parte de la vida de tanta gente.
Porque la radio tiene esa magia que no pasa de moda: una voz puede abrazar, acompañar, levantar el ánimo o simplemente hacerte sentir que no estás solo.
Hoy el aplauso es para ustedes, los que hacen que cada "¡buen día!", cada canción y cada historia lleguen del otro lado con pasión y con alma.
¡Brindo por todos los locutores! Por los que ya hicieron historia, por los que están al aire hoy y por los que siguen soñando con encender esa luz roja que dice: "Estamos al aire".
¡Muy feliz día! Que nunca se apaguen la pasión, la emoción... ni las ganas de seguir haciendo radio.
Lili Galimberti