El Club de Ciencias del Colegio Inmaculada Concepción (CIC) de San Clemente del Tuyú continúa impulsando proyectos que combinan innovación, conciencia ambiental y compromiso comunitario. A través de distintas iniciativas, estudiantes y docentes buscan desarrollar soluciones concretas para problemáticas locales vinculadas al cuidado del ambiente y el acceso al agua potable.
Ariel de Cicilia, profesor a cargo del espacio, explicó que el club funciona desde hace casi seis años con una dinámica de trabajo basada en el método científico y la participación activa de los alumnos. Los proyectos que desarrollan deben tener relevancia local, aunque también se evalúa su impacto potencial a nivel nacional e internacional.
Entre las iniciativas más reconocidas se encuentra la fabricación de bancos a partir de tapitas plásticas recicladas, una propuesta que se lleva adelante desde hace años con el objetivo de reducir la cantidad de residuos y promover la reutilización de materiales. El proyecto permitió instalar numerosos bancos dentro de la institución y generar conciencia sobre la importancia de disminuir la huella de carbono.
“En el Partido de La Costa todavía nos cuesta mucho separar y reutilizar los residuos. Estos proyectos ayudan a que los chicos comprendan el valor que tiene cada acción para cuidar el ambiente”, señaló De Cicilia.
Sin embargo, el proyecto que actualmente concentra mayor atención es un innovador sistema de potabilización de agua desarrollado por los estudiantes. La propuesta consiste en un dispositivo construido con materiales económicos que permite destilar agua de mar y, a través de un proceso que involucra la transpiración de una planta, obtener agua apta para el consumo.
Según explicó el docente, se trata de una investigación que lleva aproximadamente cuatro años de trabajo y que fue perfeccionándose a medida que avanzaban las distintas etapas de evaluación científica.
El esfuerzo tuvo reconocimiento a nivel nacional. Actualmente, el proyecto se encuentra entre los diez mejores del país dentro de una competencia que reúne a 44 instituciones educativas de gran nivel. De hecho, los estudiantes ocupan el séptimo lugar en el ranking y mantienen la expectativa de seguir avanzando.
“Más allá de los premios, lo importante es que las familias se interesen y que estas soluciones puedan replicarse de manera sencilla y económica en cualquier lugar”, destacó el profesor.
Si el proyecto logra ubicarse entre los primeros puestos, los alumnos tendrán la posibilidad de participar de una instancia internacional en Estocolmo, Suecia, donde se presentan algunas de las iniciativas científicas escolares más destacadas del mundo.
Mientras tanto, el Club de Ciencias continúa trabajando con la misma premisa: formar jóvenes capaces de aplicar el conocimiento para mejorar la realidad de su comunidad y contribuir al cuidado del planeta.