viernes 15 de mayo de 2026 - Edición Nº2718

Actualidad | 15 may 2026

HALLAZGO EN LA CORDILLERA MENDOCINA

Fotografiaron al “fantasma de los Andes”, uno de los felinos más difíciles de ver

01:21 |Por tercer año consecutivo lograron detectar un ejemplar de gato andino en Malargüe, Mendoza. Gracias a cámaras trampa instaladas en la zona, especialistas pudieron registrar imágenes de esta especie amenazada de extinción.


Un ejemplar de gato andino, conocido popularmente como el “fantasma de los Andes”, fue nuevamente detectado y fotografiado en una zona cercana al Área Natural Protegida La Payunia, en el departamento de Malargüe, provincia de Mendoza.

El registro fue posible gracias al trabajo de monitoreo realizado por la organización Wildlife Conservation Society Argentina (WCS), que instaló cámaras trampa en distintos sectores de la región. Se trata del tercer año consecutivo en que se logra confirmar la presencia de este felino en el lugar, un dato de gran importancia para la conservación de la especie.

 

El gato andino, cuyo nombre científico es Leopardus jacobita, es considerado uno de los felinos más difíciles de observar en estado silvestre debido a sus hábitos solitarios y extremadamente esquivos. Por esa razón, especialistas y conservacionistas lo apodaron “el fantasma de los Andes”.

Según indicaron desde WCS, actualmente quedarían menos de 2.200 ejemplares en todo el continente. La especie habita diferentes regiones montañosas de los Andes en países como Argentina, Bolivia, Chile y Perú, y se encuentra amenazada de extinción.

Las imágenes obtenidas muestran al pequeño felino perfectamente camuflado entre las rocas, en un ambiente donde su presencia podría pasar completamente inadvertida. Cada registro representa una oportunidad clave para conocer mejor su distribución y los territorios donde aún logra sobrevivir.

Entre las principales características del gato andino se destaca su espesa cola cilíndrica, muy larga y gruesa, con entre seis y nueve anillos oscuros que varían entre tonos café y negro. Además, posee un pelaje abundante y una nariz negra, rasgo que permite diferenciarlo del gato del pajonal, uno de sus parientes más cercanos, que tiene la nariz rosada.

Especialistas remarcan que este tipo de hallazgos resulta fundamental para impulsar acciones de conservación y continuar estudiando a una de las especies más enigmáticas y amenazadas de Sudamérica.

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