Luego de varios días de incertidumbre y suspensión de clases, la comunidad educativa de la Escuela Secundaria N° 4 de San Bernardo acordó el regreso a la presencialidad, aunque bajo estrictas condiciones de seguridad. La decisión se tomó en el marco de una extensa reunión de la Mesa Intersectorial Distrital, con participación de autoridades, directivos, docentes, estudiantes y familias.
El retorno será escalonado a partir del próximo lunes y estará sujeto al cumplimiento de medidas específicas para reforzar la seguridad dentro del establecimiento. Desde el área de Educación señalaron que el objetivo es garantizar condiciones seguras, mediante protocolos que se adaptarán a cada institución, con especial atención en la Secundaria 4, que aún no había retomado la actividad presencial.
La directora del establecimiento, Anneri Helbert, explicó que el episodio fue el resultado de una escalada de hechos que comenzó con una pintada y culminó con el hallazgo de una amenaza concreta. “Las medidas que había resultaron insuficientes”, reconoció.
El hecho que encendió las alarmas ocurrió el viernes 24 de abril, cuando un alumno encontró en uno de los baños una bolsa con dos balas y una nota intimidatoria dirigida a los directivos. El mensaje era explícito: “Voy por todos, los primeros son los directivos, no estoy jugando”. A partir de ese momento, se suspendieron las clases presenciales y se implementó la continuidad pedagógica virtual.
Desde la comunidad educativa señalaron que “no están dadas las garantías para un regreso seguro”, en un contexto que además incluye otros episodios similares a nivel nacional. Las familias, por su parte, manifestaron preocupación por la falta de información clara en las primeras horas y reclamaron mayor transparencia en la comunicación institucional.
Durante la reunión, estudiantes también plantearon dudas sobre la sostenibilidad de las medidas en el tiempo y exigieron compromisos concretos para evitar nuevos episodios. En esa línea, el regreso a clases será monitoreado de cerca mientras se implementan acciones de prevención y control.
La investigación continúa bajo la intervención de autoridades distritales e inspección educativa, mientras persiste una pregunta central entre las familias: quién y cómo se garantizará la seguridad de los estudiantes dentro de la escuela.