En medio del proceso de quiebra del Aquarium de Mar del Plata, avanza la reubicación de los animales que permanecen en el predio, con distintas definiciones según cada especie. El caso más concreto hasta el momento es el traslado de cuatro lobos marinos de dos pelos hacia Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú.
Se trata de “Ciro”, “Joaco”, “Nazareno” y “Mía”, tres machos y una hembra, cuya cesión ya fue acordada entre ambas instituciones. De acuerdo con el expediente judicial, el operativo se realizará el próximo 4 de mayo y estará a cargo de personal especializado.
Los animales serán transportados en un camión adaptado, dentro de jaulas individuales que cumplen con normas internacionales IATA. Además, el juez del Juzgado Comercial N°20, Eduardo Malde, ya autorizó la emisión de las guías de tránsito necesarias para concretar el traslado.
En paralelo, continúa la evaluación sobre el destino de los pingüinos. De los 62 ejemplares que formaban parte del Aquarium, 56 pingüinos magallánicos serían donados a la Fundación Bubalcó, ubicada en la provincia de Río Negro.
Sin embargo, la situación de dos pingüinos rey y cuatro pingüinos saltarines sigue en análisis, ya que podrían ser destinados a una venta internacional. Estos ejemplares son considerados los de mayor valor económico dentro del conjunto.
Antes de la quiebra, la empresa había intentado comercializar todos los pingüinos, con negociaciones que incluyeron ofertas cercanas al millón de dólares provenientes de China, además de propuestas desde México y Brasil, aunque ninguna logró concretarse.
Con el nuevo escenario, la estrategia cambió: avanzar con la donación de los animales que pueden ser reubicados dentro del país y mantener la posibilidad de venta únicamente para los ejemplares más valiosos, siempre bajo estrictos controles sanitarios y legales.
La firma Plunimar S.A., responsable de la operación del Aquarium, solicitó su propia quiebra tras el cierre definitivo del parque en marzo de 2025. Desde entonces, el mantenimiento de los animales implica un costo elevado que, según la sindicatura, resulta cada vez más difícil de sostener.
A su vez, la situación de los animales también demora la restitución del predio de nueve hectáreas frente al mar a sus propietarios. Esto mantiene en suspenso el futuro del terreno, sobre el que ya existiría interés por parte de desarrolladores inmobiliarios.