Murió Mabel Vivardo como vivió. En un ámbito lleno de contradicciones y ella poniendo como siempre su cuota de optimismo y voluntad de poder.
Nunca se achicó, menos aún cuando la invitaron a una reunión de peronistas, dónde participaban algunos integrantes de "orgas", algunas en la clandestinidad. Los había Montoneros, de Guardia de Hierro, la 26 de Julio, C de O, etc.
Se discutía la claudicación de Menen, que luego se convertiría en una traición para vastos sectores del peronismo; y uno de los que convocaban a esa reunión secreta era Rodolfo Galimberti, quien estaba perseguido y con pedido de captura.
La reunión necesitaba testigos externos y "algún periodista" de confianza. Se realizó en un local porteño de un sindicato y para no llamar la atención se trataba de una reunión gremial. Y ahí fue Mabelita con su grabador a entrevistar -como siempre- a la máxima fuente y referente de la reunión, el "loco" Galimberti.
La ví hablando con Galimba y después de eso le pregunté: Cómo te fue? "Nene no sabes lo que me pasó. Le pregunté a Galimberti si no tenía miedo de andar por la calle, haciendo reuniones... Me miró, sonrió, me agarró la mano y se la llevó a la entrepiernas diciéndome "no, toca". Yo me horroricé, pensé que me iba a decir "no porque tengo huevos", pero no, la mano se detuvo en una enorme pistola y dos granadas, que tenía sujetas bajo el pantalón".
Una historia de pasiones, ideales, política, amor a las profesiones y las elecciones de vida, de militancias, pero por sobre todas las cosas de gente que se la jugaba por vivir de pie siempre con el norte en sus verdades e ideales. Y así era Mabel y así vivió.
Alejandro López, también presente en esa reunión

