Más de 150 intendentes de distintos puntos del país, con fuerte presencia de la provincia de Buenos Aires, se movilizaron este martes hacia el Ministerio de Economía de la Nación Argentina para reclamar por la suba del precio de los combustibles, la paralización de la obra pública y la retención de fondos nacionales.
La protesta fue impulsada por la Federación Argentina de Municipios (FAM), que presentó un petitorio dirigido al ministro Luis Caputo. En el documento, los jefes comunales exigieron retrotraer el valor de la nafta al 1° de marzo y reactivar la inversión en infraestructura. Durante la jornada, una consigna se repitió con fuerza entre los presentes: “Es un robo”.
La convocatoria fue encabezada por el ministro bonaerense Gabriel Katopodis y reunió a intendentes alineados con el gobernador Axel Kicillof, además de dirigentes de otros espacios políticos, incluso de sectores opositores. El objetivo fue ejercer presión sobre el Gobierno nacional para obtener respuestas ante la falta de recursos y el freno a la obra pública.
Según datos difundidos durante la movilización, el Estado nacional habría recaudado más de $6 billones en impuestos vinculados a infraestructura que no fueron destinados a ese fin. En ese marco, los intendentes advirtieron que la situación impacta directamente en la vida cotidiana de los vecinos.
“Somos la primera línea de contención social y sin asistencia es cada vez más difícil sostener servicios básicos”, señalaron. También remarcaron la caída en los recursos de coparticipación y denunciaron que en más de dos años “no se construyó ni un solo kilómetro de ruta”.
El reclamo, calificado como “histórico” por sus organizadores, dejó en evidencia la creciente preocupación de los municipios frente al rumbo económico del gobierno de Javier Milei. En ese contexto, no descartaron avanzar por la vía judicial si no obtienen respuestas en el corto plazo.