sábado 27 de febrero de 2021 - Edición Nº815

Cultura | 20 ene 2021

Holística

Lao Tse, el gran filósofo chino

Lao Tse fue un gran filósofo chino nacido hacia el 600 a.C. en el reino de Chow. La leyenda dice que nació después de un embarazo de ochenta y un años, por lo cual llegó a este mundo ya anciano, canoso y lleno de sabiduría; falleció de una manera misteriosa a los 200 años.


Después de un periplo por India, Persia y otros lugares de Medio Oriente, regresó a China donde desempeñó cargos públicos, hasta que se retiró de la vida decadente de la corte en un viaje hacia el oeste “en un carro arrastrado por un buey azul”. En la frontera del reino un guardia aduanero le pidió que le enseñara la verdad y la sabiduría. Entonces Lao Tse escribió para él un precioso libro llamado Tao-Te-King, El Camino de la razón y de la virtud, que en 5.000 palabras, enseña al hombre todo lo que ha de saber para ser feliz eternamente.

Lao Tse determina el orden natural de los seres vivos y el trabajo que debe realizar el hombre para mejorar su existencia y avanzar en pos de la superación. El desenvolvimiento del cosmos está basado en el equilibrio entre el yin y el yang, el hombre se ha desviado de esta armonía sustituyendo el orden natural por imposiciones superficiales, causando así sus propias miserias. Tales acciones entorpecen el fluir natural del Universo y desequilibran la humanidad favoreciendo a sus clases dominantes a costa del infortunio de los más débiles.

Describe al hombre perfecto, su primera virtud es imitar la conducta del Tao; tiene que ser humilde, modesto, sin ambición; su regla principal es el wu wei: no actuar, no intervenir, dejar a las cosas seguir su curso natural porque la naturaleza es divina, la madre de todo y de todos.

Lao Tse es uno de los filósofos más importantes de la cultura china, autor del Tao Te King, obra fundamental del Taoísmo de enorme influencia en el pensamiento oriental. En él se cubre un amplio espectro de disciplinas: cosmología, filosofía, misticismo, moral, ética y aconteceres de la vida cotidiana, entre otras. De acuerdo con sus enseñanzas la vida puede verse como un cambio permanente dentro del orden innombrable del Universo, así las acciones realizadas de acuerdo con el Tao son más fáciles y más productivas que aquellas que pretenden contrariarlo.

Enfatiza el concepto del wuwei, es decir la acción mediante la inacción, que contrariamente a lo que sugiere una primera lectura superficial, no significa pasividad, inactividad, sino evitar propósitos y energías que entorpezcan el fluir natural del Universo. Propone que debe evitarse la violencia en cualquiera de sus formas.

Parte de un funcionamiento dual del orden cósmico, el yin y el yang, dentro del cual deben desenvolverse los seres vivos, y en particular el ser humano, para mejorar su existencia. El hombre se ha desviado de esta armonía causando así sus propias penurias, sustituyendo el orden natural con comportamientos superficiales, dogmáticos o absolutistas

Basándose en esto, Lao Tse determina el orden originario y lo que el hombre debe llevar a cabo para mejorar su existencia y avanzar hacia el continuo cambio en pos de la superación, explicando cómo es que al no seguir estas normas naturales, el hombre se ha descarriado de su armonía cósmica y ha generado sus propias penurias por contradecir el ritmo natural y sustituirlo por ordenanzas y actitudes absolutistas, superficiales y dogmáticas que acabaron por desequilibrar a la humanidad, favoreciendo a los ricos costa del infortunio de las clases más pobres.

La ética de Lao Tsé  no se preocupa de las virtudes subjetivas; lo bueno está en la Naturaleza, lo malo es lo artificial, hay que retornar a la sencillez primitiva, seguir la Virtud.

El conocimiento del mundo es un principio general, el cual se haya presente en el hombre que reflexiona. El hecho de estar vinculado al mundo por medio de los sentidos y los deseos, constituye un peligro, porque ofrece una apariencia ilusoria e impide el verdadero conocimiento.

En el Taoísmo abundan los simbolismos, alegorías y el paralelismo entre el desenvolvimiento de la naturaleza y el comportamiento humano.

Hay enormes diferencias y podría decirse que hasta antagonismo entre las enseñanzas de Lao Tse y las de su contemporáneo Confucio pero para la comprensión del Tao no puede evitarse la sentencia de Confucio:

“Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil.”

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