lunes 18 de enero de 2021 - Edición Nº775

Regionales | 13 ene 2021

PINAMAR

Pormenores aberrantes de cómo el empresario preso por violación trataba a sus empleados

El arresto fue ordenado por el fiscal Juan Calderón, titular de la UFI N.° 4, quien lo acusa por abuso sexual con acceso carnal. En el allanamiento encontraron elementos que pertenecían a la víctima.


La Policía Bonaerense detuvo este lunes a un empresario acusado de abusar sexualmente de una de sus empleadas en un hotel en Pinamar. En el operativo, que se concretó dentro de la casa del hombre, los efectivos secuestraron un bolso, zapatillas y una valija con ropa de la víctima.

Según fuentes policiales, todo comenzó cuando C.A.T. (iniciales del acusado), de 44 años, bonaerense, dedicado al negocio gastronómico, integrante de una sociedad con una mujer radicada en la ciudad costera, fue acusado por una de sus empleadas de haberla violado el 22 de diciembre pasado dentro del hotel donde el hombre hospedaba a todos sus empleados para la temporada de verano.

Tras la acusación, la investigación quedó a cargo del fiscal Juan Pablo Calderón, titular de la UFI N.° 4 de Pinamar, quien ordenó su detención bajo la calificación de abuso sexual con acceso carnal.

Según la denuncia de la mujer de 33 años, ese día el hombre la llevó al hotel ubicado en la calle Del Cangrejo. Allí, la víctima, tras salir del baño de su cuarto, se encontró a su jefe dentro de la habitación. En ese momento, supuestamente, C. A. T. la tomó de los brazos con fuerza y le dijo que no gritara, que todo iba a pasar rápido. Luego la tiró sobre la cama. Se subió encima y, según declaró la mujer, la penetró por la fuerza en varias oportunidades sin utilizar preservativo.

Tras cometer la violación, el hombre se fue del lugar. Entonces, la mujer, algunos días después y en estado de shock, se dirigió a hacer la denuncia, que recayó en la fiscalía de Calderón, quien comenzó a reunir pruebas y hoy ordenó una serie de allanamientos para dar con el hombre y detenerlo.

Así, la DDI de Pinamar, en conjunto con la misma unidad de Villa Gesell, llevaron a cabo tres operativos: el primero en la casa de C. A. T., donde lo arrestaron y encontraron un bolso, una valija y ropa de la víctima en su propiedad. Luego se realizaron otros dos allanamientos en los que no se encontró ninguno elemento de interés para la investigación. Por el momento, C. A. T. permanece detenido acusado de la violación, y el fiscal Calderón le tomará declaración indagatoria para que dé su versión de los hechos.

Antecedentes en Madariaga

Según el periodista Federico Fahsbender, el empresario no era el único problema que tenía con la justicia.

En paralelo el fiscal Walter Mercuri, a cargo de la UFI de la jurisdicción especializado en trata de personas, investiga una causa paralela en donde acumula pruebas que ciertamente complican al empresario acusado. En este nuevo expediente, Mercuri cuenta con el pasado delictivo y una condena por exhibiciones obscenas del año pasado. Pero también cuenta con los testimonios de sus otras empleadas en el balneario.

En estas declaraciones, a cuyo contenido accedió Infobae, las empleadas, cuatro de ellas, de poco menos de 20 años, hablaron de un clima denigrante: aseguraron que las tocaba, las encerraba en un baño para forzarlas a que le den un beso. En ocasiones, les preguntaba con insistencia cuánto le cobrarían por tener sexo, una potencial violación enmascarada en una propina.

La investigación de Mercuri no solo es por trata sexual, sino también laboral. Decir “empleadas” es un eufemismo: el empresario, descubrió el fiscal, algo constatable en registros previsionales, no tenía un solo empleado a su cargo con pago de aportes. Todos estaban en negro.

Los relatos también hablan de presuntas amenazas, de cómo tras mudarse del hotel al ser expulsados por repetidas escenas de gritos y violencia, recaló con su staff en una casa de la calle Llao Llao. Allí, aseguraron los testigos, los encerraba sin dejarlos salir tras su horario laboral con la amenaza de que los echaría. Nunca tuvieron llave: debían escabullirse por la puerta del garage o por una ventana, tras enfrentar sesiones de insultos y rabietas.

Hoy, el fiscal Mercuri recoge nuevas pruebas para fundamentar un pedido de detención ante el juez del caso, David Mancinelli, que no le otorgó la detención por esta acusación en un primer momento, el mismo que interviene en el expediente del asesinato de Fernando Báez Sosa. Mancinelli, por su parte, habilitó que se secuestre el teléfono del empresario para peritarlo. Mientras tanto, el empresario permanece encerrado en la causa por violación.

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