En la antesala de Semana Santa, período en el que tradicionalmente aumenta el consumo de pescado en todo el país, organizaciones ambientalistas encendieron una señal de alerta y pidieron evitar la compra y el consumo del Gatuzo, un pequeño tiburón del Mar Argentino que se encuentra en peligro crítico de extinción.
La advertencia fue difundida por Wildlife Conservation Society Argentina, que señaló que esta especie continúa apareciendo en pescaderías y mercados bajo distintos nombres comerciales. En muchos casos se vende como “cazón” o “palo rosado”, lo que dificulta que los consumidores identifiquen que se trata del mismo animal.
El gatuzo fue catalogado en 2020 como especie en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, una de las principales entidades internacionales dedicadas a evaluar el estado de conservación de la fauna mundial. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, se trata además del tiburón con mayor explotación comercial en la Argentina.
Especialistas advierten que los tiburones cumplen un rol fundamental dentro de los ecosistemas marinos. Como depredadores tope, regulan las poblaciones de otras especies y ayudan a mantener el equilibrio de la cadena alimentaria. Su desaparición puede provocar efectos en cascada que afectan la biodiversidad y, a largo plazo, incluso las actividades económicas vinculadas al mar.
En el caso del gatuzo, la situación resulta especialmente preocupante. Investigaciones científicas estiman que su población cayó más del 90% en los últimos 40 años, una disminución que se explica principalmente por la sobrepesca. A esto se suman otras amenazas como el cambio climático y la degradación de los ambientes costeros donde habita.
La recuperación de la especie es compleja, ya que posee baja tasa reproductiva y ciclos de vida relativamente largos, lo que reduce su capacidad de reponerse frente a la presión pesquera.
Otro aspecto clave es que el gatuzo es una especie endémica del Atlántico Sudoccidental, presente únicamente en aguas de Argentina, Uruguay y Brasil. Esto significa que su desaparición en esta región implicaría directamente su extinción a nivel global.
Frente a este escenario, desde el sector ambiental proponen que los consumidores presten especial atención al momento de comprar pescado durante estas fechas y opten por alternativas provenientes de pesquerías sostenibles.
El mensaje, señalan, es simple pero contundente: elegir qué consumir también es una forma de cuidar el mar y contribuir a la preservación de sus especies.