La crisis económica que atraviesa la Argentina continúa impactando con fuerza en el sector productivo. La caída del consumo, el aumento de los costos, la pérdida del poder adquisitivo y el crecimiento de la morosidad generan un escenario complejo para muchas industrias. En la Quinta Sección de la provincia de Buenos Aires, tres casos recientes registrados en Mar del Plata, Las Flores y Chascomús reflejan con claridad esta situación.
Uno de los más significativos por la cantidad de trabajadores afectados se da en Mar del Plata. La empresa Textilana S.A., considerada la principal fábrica textil de la ciudad, decidió extender hasta junio de 2026 la suspensión de 175 trabajadores que inicialmente regía hasta el 31 de marzo. La compañía, que confecciona los suéteres de la marca Mauro Sergio, atraviesa dificultades desde el año pasado en el marco de la crisis del sector textil.
La medida fue comunicada a los empleados luego de una reunión con la gerencia de la empresa y generó una fuerte incertidumbre sobre el futuro laboral. En total, la planta cuenta con unos 250 operarios: mientras 175 permanecen suspendidos, otros 60 continúan realizando algunas tareas, aunque también con preocupación por la continuidad de la actividad.
La crisis de la firma se había profundizado en noviembre del año pasado, cuando se acordó la suspensión de la mayoría del personal. Según lo establecido en ese acuerdo, los trabajadores suspendidos perciben el 78% del salario de bolsillo y el aguinaldo en cuotas.
Otro caso que expone el impacto de la situación económica se registra en la ciudad de Las Flores. Allí, una fábrica local debió despedir a más de diez trabajadores luego de que se paralizara la actividad vinculada a la empresa nacional de neumáticos FATE.
La firma florense realizaba trabajos y prestaba servicios para la compañía, por lo que el cese de operaciones generó un efecto inmediato en su estructura laboral. En los últimos días, los empleados comenzaron a recibir los telegramas de despido, lo que generó preocupación tanto en las familias afectadas como en el sector productivo de la ciudad.
Este tipo de situaciones suele impactar con mayor fuerza en pequeñas y medianas empresas que dependen de contratos o trabajos tercerizados con grandes compañías. La interrupción de la producción y la caída de la demanda terminan provocando reducciones de personal y dificultades para sostener la actividad.
En tanto, en la ciudad de Chascomús, ex trabajadores de la planta de galletitas Tía Maruca denunciaron que se interrumpieron los pagos de las cuotas indemnizatorias acordadas tras el cierre de la fábrica ocurrido en septiembre de 2025.
En aquella oportunidad, 27 operarios quedaron sin empleo luego del cierre de la planta que funcionaba bajo la firma Argenzum S.A. El acuerdo firmado contemplaba el pago del 70% de la indemnización correspondiente en hasta 16 cuotas, según la antigüedad de cada trabajador.
Sin embargo, los ex empleados aseguran que los pagos se realizaron entre octubre y enero y que desde febrero dejaron de abonarse. La deuda fue asumida por la empresa Pipas, pero hasta el momento no hubo respuestas concretas que brinden previsibilidad a los trabajadores.
La situación se vuelve aún más delicada porque, al no haberse formalizado los despidos, los ex operarios no pudieron acceder al fondo de desempleo, lo que los dejó sin ingresos en medio de la búsqueda de nuevas oportunidades laborales.
Mientras tanto, la producción de las galletitas Tía Maruca continúa en la planta ubicada en Albardón, en la provincia de San Juan, operada por la firma Dilexis. A comienzos de 2026 la empresa cambió de propietarios y pasó a manos del empresario bonaerense Juan Carlos Crovella.