Un conductor fue interceptado en la Ruta Provincial 11, a la altura del kilómetro 529 y en jurisdicción de Mar del Plata, luego de ser detectado realizando peligrosas maniobras en zig-zag sobre la calzada.
El procedimiento se llevó adelante en el marco de un operativo de rutina, cuando los agentes advirtieron la conducción errática del vehículo, que ponía en riesgo tanto al propio conductor como a terceros.
Al practicarle el test de alcoholemia, el resultado fue contundente: 2,26 gramos de alcohol en sangre, un nivel ampliamente superior al límite permitido. Según trascendió en el lugar, el hombre presentaba serias dificultades para mantenerse en pie al momento del control.
Ante esta situación, las autoridades procedieron al secuestro del vehículo y labraron las actuaciones correspondientes. Afortunadamente, no se registraron heridos.
El episodio vuelve a encender la alarma sobre la irresponsabilidad al volante. Conducir en ese estado no es una simple imprudencia: es poner en riesgo la propia vida y la de todos.