El conflicto entre los guardavidas y los municipios volvió a generar preocupación en distintos puntos de la Costa Atlántica, en plena temporada alta. Con realidades diferentes pero un mismo trasfondo, Pinamar y Villa Gesell atraviesan momentos de fuerte tensión vinculados a las condiciones laborales, la organización del servicio y la seguridad en las playas.
Pinamar: una tregua con fecha de vencimiento
Este domingo se levantó la huelga que había reducido la cobertura de guardavidas en Pinamar, lo que permitió restablecer de manera provisoria el servicio en el frente costero. La decisión estuvo vinculada a la apertura de un canal de diálogo entre el gremio y el Ejecutivo municipal.
Sin embargo, desde el sector de los trabajadores advirtieron que se trata de una tregua transitoria. Persisten diferencias sobre condiciones de trabajo, organización del operativo y cumplimiento de acuerdos previos, por lo que el lunes será un día clave para definir si se alcanza un entendimiento o si vuelven las medidas de fuerza.
En un contexto de alta afluencia turística, cualquier interrupción del servicio genera especial preocupación por el impacto directo en la seguridad de quienes concurren a las playas.
Villa Gesell: conflicto abierto y judicializado
La situación en Villa Gesell es más tensa. Allí, el enfrentamiento entre el Municipio y la Unión de Guardavidas escaló en los últimos días con denuncias públicas, comunicados cruzados y una intervención judicial.
El intendente Gustavo Barrera obtuvo una restricción de acercamiento por seis meses contra integrantes del gremio, luego de una protesta que llegó hasta su domicilio. Desde el sindicato cuestionaron la medida, al considerarla desproporcionada y advirtieron que dificulta el diálogo.
A esto se sumó un nuevo episodio ocurrido en la playa, donde el gremio negó que se haya tratado de un rescate y denunció la falta de guardavidas municipales en un tramo de casi 500 metros. Según indicaron, la intervención fue realizada por un guardavidas privado de manera voluntaria. El Municipio, en cambio, sostuvo una versión diferente de los hechos.
Un conflicto que trasciende a los distritos
Lo que ocurre en ambas ciudades refleja una problemática más amplia: la dificultad de sostener un servicio esencial como el de guardavidas en un marco de conflictos laborales, en el momento de mayor demanda del año.
El inicio de la semana será determinante. En Pinamar, para saber si la tregua se transforma en un acuerdo estable. En Villa Gesell, para ver si el conflicto logra encauzarse por una vía de diálogo o continúa profundizándose en el plano judicial y político.
Por ahora, la temporada sigue bajo una calma frágil, con la seguridad en playas como telón de fondo de una disputa que aún está lejos de resolverse.