Andrea forma parte de la feria artesanal que se instala cada noche sobre la calle 1 y, al hacer un balance de enero, resumió la situación con una frase clara: “Hay mucha gente, pero poco dinero”.
La artesana explicó que durante la primera quincena el movimiento fue constante, pero las ventas no acompañaron la cantidad de visitantes. “Se ve gente, pero el poder adquisitivo es bajo. Igual, dentro de todo, viene tranquilo”, comentó, en sintonía con lo que conversan a diario con otros feriantes.
La feria funciona todos los días desde las 20 hasta la 1.30 de la madrugada, horario que puede extenderse hasta las 2 cuando el público lo permite, ya que luego comienzan a desarmar los puestos.
Sobre el perfil de los visitantes, Andrea señaló que ya no se repite el esquema de estadías largas. “Antes había gente que se quedaba quince días, ahora eso casi no existe. Muchos alquilan por pocos días o una semana”, explicó.
Pese al contexto económico, la artesana valoró la presencia constante de público y destacó que, aunque las ventas son moderadas, la feria sigue siendo un punto de encuentro para vecinos y turistas durante las noches de verano.