El aumento sostenido de las temperaturas en toda la provincia de Buenos Aires, y particularmente en la Costa Atlántica, llevó a la Municipalidad de La Costa a reforzar las recomendaciones sanitarias para prevenir los efectos del calor extremo durante la temporada de verano.
De acuerdo a los pronósticos, entre el lunes 26 y el domingo 1 de febrero se esperan máximas y sensaciones térmicas que oscilarán entre los 30 y los 35 grados, con noches cálidas y jornadas típicamente veraniegas. Si bien se prevén días aptos para actividades al aire libre, las autoridades aconsejan mantenerse informados a través de los reportes meteorológicos oficiales.
Frente a este escenario, el Ministerio de Salud bonaerense difundió una serie de pautas para evitar complicaciones asociadas a las altas temperaturas. Entre las principales medidas se destaca evitar la exposición directa al sol entre las 10 y las 16, hidratarse de manera constante aunque no se tenga sed y conservar correctamente los alimentos para no interrumpir la cadena de frío.
Para quienes deban permanecer al aire libre, se recomienda utilizar protector solar, gorra o sombrero, vestir ropa clara, liviana y de algodón, además de reducir la actividad física y evitar el consumo de alcohol, ya que favorece la deshidratación.
Los equipos de salud subrayan la importancia de extremar cuidados en los grupos más vulnerables, como niños, personas gestantes, lactantes y adultos mayores. En estos casos se aconseja ofrecer agua con mayor frecuencia, refrescar el cuerpo y, en el caso de los bebés, sostener la lactancia de forma regular.
En cuanto a la alimentación, se sugiere optar por comidas livianas y frescas, priorizando frutas, verduras y ensaladas, y evitando platos pesados, bebidas gaseosas y comidas con alto contenido calórico.
¿Qué es el golpe de calor?
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo pierde agua y sales esenciales, afectando su funcionamiento. Puede manifestarse con sed intensa, sensación de calor extremo, piel seca, fiebre, falta de apetito, náuseas, dolor de cabeza, mareos y hasta desmayos.
En bebés, además, pueden aparecer erupciones en cuello, pecho, axilas y zona del pañal, acompañadas de llanto e irritabilidad.
Las personas más vulnerables son los bebés, niños pequeños, mayores de 65 años y quienes padecen enfermedades crónicas, respiratorias o cardíacas, diabetes, obesidad o hipertensión.
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