En un verano atravesado por la crisis económica, la Costa Atlántica volvió a posicionarse como uno de los destinos preferidos por quienes buscan descansar sin realizar grandes gastos. Así lo refleja un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que analizó el comportamiento turístico tras la primera quincena de enero.
El relevamiento describe un inicio de temporada heterogéneo, con jornadas de baja ocupación que se revierten rápidamente ante fines de semana, buen clima o eventos puntuales. A esta nueva modalidad la entidad la denominó “viaje conveniente”: escapadas familiares, decididas a último momento, a destinos cercanos y con propuestas accesibles.
En términos numéricos, Mar del Plata alcanzó alrededor del 60% de ocupación durante la primera quincena, mientras que la provincia de Buenos Aires recibió 3,6 millones de turistas, apenas por debajo del registro del año anterior. Sin embargo, el dato más significativo para la Costa Atlántica es la caída del gasto turístico, que llegó al 26%, acompañada por un marcado descenso en el uso de promociones como Cuenta DNI.
Desde la CAME explican que el consumo se caracteriza por estadías más cortas, promociones puntuales y decisiones condicionadas por el clima y la agenda cultural. Ya no predominan las vacaciones largas planificadas con meses de anticipación, sino viajes que se concretan “cuando se puede”.
“El verano 2026 confirma un cambio estructural en los hábitos de viaje”, señalaron desde la entidad. El turista sigue eligiendo la Costa, pero lo hace con mayor cautela: viaja cerca, decide tarde, ajusta el bolsillo y prioriza la relación entre precio y experiencia.
La postal es clara: menos gasto, más movimiento, y una Costa Atlántica que continúa siendo el refugio elegido para desconectar, aunque sea por pocos días.