Durante los últimos días se observó una importante presencia de aguas vivas —también conocidas como medusas o tapiocas— en distintas playas del Partido de La Costa, desde San Clemente hasta Mar de Ajó. Vecinos y turistas coincidieron en que la aparición fue notoria, aunque se trata de un fenómeno natural y habitual durante el verano.
Según explican los especialistas, las aguas vivas no aparecen de manera repentina, sino que flotan y se desplazan con las corrientes marinas. Los vientos provenientes del norte o del este suelen empujarlas hacia la costa, mientras que los cambios en la dirección del viento y las corrientes provocan que se dispersen rápidamente. También influyen factores como la temperatura del agua y la presencia de plancton, su principal fuente de alimento. Por ese motivo, puede haber jornadas con gran cantidad de medusas y otras en las que prácticamente no se observa ninguna.
En cuanto a su peligrosidad, desde el cuerpo de guardavidas aclararon que, en general, las picaduras no revisten gravedad. Sin embargo, el contacto puede generar ardor, picazón e irritación en la piel, especialmente en piernas, brazos o zonas cubiertas por la ropa. Incluso las aguas vivas que se encuentran varadas en la arena pueden seguir provocando molestias.
Ante una picadura, se recomienda salir del agua con calma y evitar frotar la zona afectada. Es importante enjuagar únicamente con agua de mar, ya que el agua dulce puede intensificar la irritación. Si quedan restos de tentáculos, deben retirarse con cuidado, sin contacto directo con la mano. La aplicación de frío envuelto en un paño ayuda a aliviar el dolor, y productos como vinagre o bicarbonato pueden contribuir a reducir la irritación. En casos de síntomas intensos, como mareos, dificultad para respirar o dolor persistente, se debe buscar asistencia médica o acudir de inmediato a los guardavidas.
Como medidas preventivas, se aconseja consultar siempre a los guardavidas antes de ingresar al mar, evitar tocar aguas vivas —incluso las que están en la arena— y utilizar remeras UV o trajes de agua, que reducen el riesgo de contacto.
Las aguas vivas forman parte del ecosistema marino y su presencia suele ser temporal. Con el cambio de las corrientes y el viento, lo más probable es que su cantidad disminuya. Mientras tanto, informarse y saber cómo actuar es fundamental para seguir disfrutando la playa de manera segura.