La reaparición de tapiocas en playas de la Costa Atlántica encendió una señal de alerta entre turistas, vecinos y guardavidas en plena temporada de verano 2026. Estos pequeños organismos marinos, de apenas un centímetro de tamaño y casi transparentes, suelen pasar desapercibidos y a menudo son confundidos con aguavivas.
Debido a su reducido tamaño, las tapiocas suelen quedar atrapadas entre la piel y la malla, lo que provoca ardor intenso, enrojecimiento e inflamación. Aunque a simple vista parecen inofensivas, poseen tentáculos con veneno que pueden generar desde lesiones leves hasta reacciones más severas, en especial en niños y personas con piel sensible.
Ante una picadura, especialistas y guardavidas recomiendan no rascar ni frotar la zona afectada, ya que esto puede agravar la lesión. Tampoco se debe utilizar agua dulce, arena ni cremas. En caso de quedar restos adheridos a la piel, deben retirarse cuidadosamente con una pinza y lavar únicamente con agua de mar o vinagre.

Si el dolor persiste, la inflamación aumenta o se presentan reacciones intensas, es fundamental acudir a un centro de salud y evitar la exposición solar sobre la zona afectada. La atención temprana puede prevenir complicaciones mayores.
Desde los equipos de guardavidas insisten en la importancia de respetar las advertencias en playa y evitar ingresar al mar cuando se informa la presencia de estos organismos. La prevención y la información adecuada resultan claves para disfrutar del mar sin riesgos y evitar un mal momento durante las vacaciones.