La escuelita de surf Marana-Tha dio inicio a una nueva temporada de actividades con una jornada junto a los chicos del Centro Misional San Francisco de Asís, reafirmando su trabajo social y comunitario a través del deporte, la contención y el vínculo con el mar.
En el marco de este comienzo, Juan Pablo Lorusso, referente del espacio, destacó la puesta en marcha de un nuevo proyecto: la apertura de una casa destinada a los profesores de la escuelita, donde además funcionará un taller de reparación de tablas. La iniciativa está pensada para acompañar a jóvenes que crecieron dentro del proyecto y hoy se desempeñan como instructores, muchos de ellos atravesando situaciones habitacionales complejas.
Según explicó Lorusso, varios de los actuales profesores comenzaron su recorrido en la escuelita desde muy chicos y, con el paso del tiempo, se formaron como instructores, trabajando también en otras escuelas de surf del distrito. La nueva casa permitirá no solo brindarles un espacio de vivienda, sino también consolidar un lugar de trabajo, ya que allí funcionará el taller de arreglos de tablas, abierto además a la comunidad.
El proyecto Marana-Tha mantiene una fuerte impronta social y terapéutica. En articulación con el programa Viento de Libertad, el área de Salud Mental del municipio y profesionales de la psicología, la escuelita desarrolla un abordaje integral que acompaña tanto a niños y adolescentes como a personas que atraviesan problemáticas de salud mental o tratamientos por adicciones.
Dentro de ese marco se destaca la propuesta de Terapia Marina, una metodología de acompañamiento terapéutico que se realiza en el mar junto al psicólogo Diego Freschi y el equipo de la escuelita, con resultados positivos en los procesos de recuperación y contención emocional.
Desde el equipo de trabajo señalaron que actualmente se encuentran en etapa de pretemporada, con actividades en playa desde mediados de noviembre, y anticiparon que en los primeros días de enero comenzará formalmente la tradicional escuela solidaria de verano.
Más allá de la enseñanza del surf, desde Marana-Tha remarcan que el deporte funciona como una herramienta de entrada para acompañar a los chicos en todas las dimensiones de su vida, promoviendo valores como la solidaridad, el compromiso y la construcción colectiva. Bajo el lema de “ser felices haciendo felices a los demás”, la escuelita continúa consolidándose como un proyecto comunitario que trasciende lo deportivo y fortalece el entramado social del barrio.