

El Taller Protegido "Senderos de Vida" de San Clemente del Tuyú trabaja desde 1998, ofreciendo un espacio de inclusión y desarrollo para personas con discapacidad física y mental. Bajo la coordinación de Sara Luco, el lugar se ha convertido en un referente de contención y esfuerzo colectivo en la comunidad.
“Nosotros comenzamos en 1997, pero ya en 1998 obtuvimos la personería jurídica y el apoyo de la Municipalidad”, explicó Luco, destacando los inicios del taller. Actualmente, el espacio brinda apoyo a 11 personas con discapacidad, quienes elaboran bolsas de residuos, macetas y otras artesanías que son comercializadas entre vecinos y comercios locales.
"Las bolsitas están reforzadas, y la gente ya nos conoce después de tantos años. Conocen a los chicos también, y nos apoyan comprando lo que hacemos. Además, recibimos una pequeña ayuda de la provincia", comentó Luco.
Sin embargo, como muchas otras instituciones, el taller enfrenta desafíos económicos. “Estamos atravesando un momento crítico, como todos, pero le ponemos toda la energía y esfuerzo. Aquí los chicos desayunan, almuerzan y meriendan gracias a un convenio que tenemos con la provincia, que nos envía un aporte mensual para este objetivo”, agregó.
El Taller Protegido "Senderos de Vida" es más que un espacio de trabajo; es un lugar donde la inclusión, la creatividad y la solidaridad conviven a diario. A pesar de las dificultades económicas, su equipo continúa forjando un camino de dignidad y oportunidades para las personas con discapacidad, demostrando que el esfuerzo colectivo puede transformar vidas y fortalecer comunidades. Este ejemplo de resiliencia invita a la reflexión sobre la importancia de apoyar iniciativas que promuevan la igualdad y la inclusión en cada rincón del país.