Un operativo realizado durante la jornada del lunes permitió retirar varios puestos de venta de productos regionales que se encontraban instalados sobre las banquinas de la Ruta Provincial 63, en las inmediaciones de la ciudad de Dolores.
La medida fue impulsada a partir de un reclamo efectuado por AUBASA, la empresa concesionaria del Corredor Vial del Atlántico, y tuvo como objetivo liberar sectores considerados sensibles para la seguridad de quienes circulan por una de las principales vías de acceso a la Costa Atlántica.
Del procedimiento participaron efectivos de distintas fuerzas de seguridad, entre ellas personal de Seguridad Dolores, el Grupo de Apoyo Departamental (GAD), la División Motorizada y el Comando de Patrulla Rural. Según trascendió, el operativo se desarrolló de manera ordenada y sin registrarse incidentes.
De acuerdo con la información publicada por el portal Entrelíneas, uno de los puesteros decidió retirar voluntariamente su estructura antes de la llegada de las cuadrillas encargadas de ejecutar el desalojo, mientras que el resto de los puestos fueron removidos durante el operativo.
La presencia de puestos de venta en las banquinas de las rutas que conducen a los destinos turísticos de la Costa Atlántica es una problemática que se repite desde hace años. Si bien muchas familias encuentran en esta actividad una fuente de ingresos, las autoridades suelen advertir sobre los riesgos que implica la ocupación de espacios destinados a la circulación y seguridad vial.
En ese contexto, durante las últimas horas también se llevó adelante un procedimiento similar sobre la Ruta 2, a la altura del kilómetro 203. Allí fueron retiradas estructuras ubicadas en ambos sentidos de circulación, permitiendo despejar completamente las banquinas y mejorar las condiciones de seguridad para los conductores.
La situación vuelve a plantear el debate entre la necesidad de garantizar la seguridad vial en corredores de alta circulación y la realidad económica de quienes desarrollan actividades comerciales en estos espacios. Mientras los organismos responsables insisten en la importancia de mantener despejadas las banquinas, los vendedores afectados reclaman alternativas que les permitan continuar trabajando dentro de un marco regulado y seguro.