La preocupación vuelve a instalarse en Santa Teresita tras una nueva pleamar que provocó importantes daños en la franja costera ubicada entre la avenida 32 y la calle 33, uno de los sectores más afectados por el avance del mar durante los últimos meses.
La crecida, registrada entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, erosionó gran parte de la arena que había sido colocada recientemente por la Unidad de Gestión Municipal como medida de contención provisoria para proteger la zona. El fuerte oleaje volvió a ganar terreno y dejó al descubierto la fragilidad de un espacio que continúa sufriendo las consecuencias de las recurrentes marejadas.
Durante una recorrida realizada en el lugar, pudo observarse que el mar avanzó hasta quedar a escasos metros de la pasarela de madera utilizada diariamente por vecinos y visitantes para recorrer el frente costero. En algunos sectores, la erosión ya alcanzó niveles preocupantes y el médano que funcionaba como barrera natural prácticamente desapareció.
Además, varios de los tamariscos que aún permanecen en pie presentan sus raíces expuestas debido a la pérdida de arena, una señal evidente del deterioro que sufre la línea costera.
La situación también se agravó en el tramo comprendido hacia la calle 33, donde la fuerza del agua destruyó parte de los trabajos de contención realizados en los últimos días. Allí, el mar volvió a desarmar la protección de médanos que había sido reforzada para resguardar el sector donde se encuentra emplazado el Paseo de la Memoria.
Vecinos de la zona señalaron que durante toda la noche siguieron con atención el comportamiento del mar ante el temor de nuevos derrumbes. La inquietud principal pasa por el estado de la pasarela y del playón costero, estructuras que podrían verse seriamente comprometidas si continúan registrándose pleamares extraordinarias como las ocurridas en las últimas semanas.
El riesgo no solo involucra a la infraestructura existente, sino también a uno de los espacios públicos más concurridos de la localidad, especialmente durante los fines de semana y los períodos vacacionales. En este sentido, la cercanía de las vacaciones de invierno genera inquietud entre residentes y comerciantes, ya que el sector forma parte de los paseos elegidos por quienes visitan la ciudad incluso fuera de la temporada estival.
Frente a este escenario, se espera que durante los próximos días las autoridades continúen realizando tareas de emergencia para reforzar la protección costera mediante el aporte de arena y otras medidas de mitigación. Sin embargo, vecinos y especialistas coinciden en que la problemática requiere una solución estructural y definitiva que permita frenar el avance del mar y preservar uno de los sectores más emblemáticos del frente costero de Santa Teresita.
Mientras tanto, la imagen que deja la costa entre la avenida 32 y la calle 33 vuelve a encender las alarmas y pone de manifiesto la necesidad de avanzar en obras que garanticen la protección de este espacio frente a los cada vez más frecuentes episodios de erosión costera.