La ciudad de Chascomús se encuentra conmocionada por la muerte de Kevin Martínez, un adolescente de 15 años que falleció luego de una violenta secuencia que incluyó una persecución callejera, un choque y una brutal agresión ocurrida a plena luz del día.
El joven viajaba como acompañante en una motocicleta Honda XR 150 junto a otro joven de 19 años cuando comenzaron a ser perseguidos por personas que buscaban recuperar una moto robada. Según indicaron fuentes de la investigación, los dueños del vehículo sustraído habrían identificado una moto de características similares circulando por la ciudad y decidieron seguirla.
No obstante, con el avance de la investigación surgieron versiones contradictorias respecto de si efectivamente se trataba del rodado buscado o si pudo haberse producido una confusión.
La persecución terminó de manera dramática en la intersección de Jacarandá y Julián Quintana, donde la moto en la que circulaban los jóvenes impactó contra un Ford Ka. Como consecuencia del choque, ambos ocupantes sufrieron heridas de gravedad.
Mientras el conductor fue trasladado de urgencia al hospital local, Kevin permaneció sobre una camilla siendo asistido por personal médico y efectivos policiales. Según consta en la causa judicial, en ese momento un hombre identificado con las iniciales L.M. comenzó a golpear al adolescente en la cabeza y a sujetarlo del cuello.
La agresión fue registrada en video por testigos presentes en el lugar y las imágenes rápidamente comenzaron a circular en redes sociales, generando indignación y un fuerte reclamo de justicia. El material audiovisual se convirtió ahora en una pieza clave para la investigación que lleva adelante la Justicia.
Los investigadores intentan determinar si la muerte del adolescente se produjo como consecuencia directa del choque o si los golpes posteriores agravaron su estado y resultaron determinantes en el desenlace fatal.
Kevin Martínez no tenía antecedentes penales, según indicaron fuentes cercanas a la causa. En paralelo, la investigación avanza para esclarecer tanto las circunstancias de la persecución como las responsabilidades penales derivadas de la agresión registrada tras el accidente.
El caso generó una profunda repercusión en la comunidad y reabrió el debate sobre los límites de la justicia por mano propia y la violencia ejercida en situaciones de extrema tensión.